sábado, 11 de febrero de 2012

Adiós

¿Y ahora que esperas?, ¿Que me siente a llorar pensando que regresarás? No, ya no, no puedo, porque no sabes de que maneras me lastimaste, de maneras que pensé que una persona que decía amarme jamás me lastimaría. Te desconozco tanto, y pensar que llegaste a ser parte de mí… ¿A dónde se fue todo?. Tienes un orgullo enorme que mató todo lo que éramos, lo que vivimos, porque tú no me pudiste perdonar… Porque mis razones, para ti, siempre estuvieron en segundo plano, porque dejé de ser una prioridad y me convertí en una opción, una opción que con el tiempo olvidarías. No supiste escuchar y yo no supe olvidar. Pienso en los días a tu lado y ¿de que me sirve?, ya no los recuerdo como antes, ya no me duele pensar en ti, ya nada de lo que puedas hacer o decir me lastima. Me dejaste un vacío tan grande, y agradezco ser capaz de llenarlo con conocimiento que día con día se transforma en experiencia para ya no caer, no caer en juegos de personas como tú. He cambiado y ahora soy una persona fuerte, te guste o no. Te amaba, de verdad lo hacía, eras la única persona por la que valía la pena quedarme horas llorando y pensando en lo que había fallado, eras la única persona con la que valía la pena discutir o pasarme todos los días platicando de nada en especial, caminar como locos por la calle, sin rumbo, y dormir juntos, los dos solos, en vez de salir con amigos. Pero ya no, he sabido hacer todo eso sin tí y salir adelante sola de una manera que las palabras no pueden describir. Y a pesar de tu traición y las mil y un humillaciones por las que me haz hecho pasar, a pesar de todo eso, sueño con algún día volverte a ver, solo verte, no abrazarte, no nada; porque en fin, ya no sentiría nada, ya no significaría nada, al menos no para mí. Ya ha pasado tanto tiempo y me dejaste como un fantasma porque cualquier cosa referente a ti, me traspasa, ya no me atrapas como antes, y no hay nada que puedas hacer o decir para revertir como me siento, como soy ahora. Lo que más me duele es que no hayas sido consciente de la persona en la que te convertiste. Te dí todo de mí, eras mi mundo y me llenaste de ti, pero a pesar de eso, me cuesta mucho perdonarte. Este no es un adiós de los que el tiempo olvida, es uno de los que te hacen olvidar a las personas que no necesitas y yo a ti dejé de necesitarte hace tiempo. Adiós